No podemos programar y construir un país independiente con argentinos dependientes y manejables.

30 julio, 2017

Antonio_Rodenas

Gobernador Jorge Obeid - Jefe Montonero de la Región - nombre de Guerra: Capitán Cebollita

Gobernador Jorge Obeid – Jefe Montonero de la Región – nombre de Guerra: Capitán Cebollita

 

No podemos programar y construir un país independiente con argentinos dependientes y manejables.No me gusta cuando a la gente, desde los medios de comunicación, les progra­man todo lo que deben desear y por lo tanto lo que deben consumir y hacer. Esa es la batalla que hay que librar, pero cada uno, consigo mismo. En general la gente se preocupa cuando no se parece a la mayoría y en poco tiempo con la ayuda de la propaganda que consume, los imita, forma parte de las mayorías manejables y empieza a perder la esencia de su propia independencia personal.

No nos olvidemos que nuestro rumbo democrático fue siempre decisión de mayorías, y con las mayorías nos ha ido mal.

Todas estas consideraciones certifican lo que vengo sosteniendo con relación a la prensa, que no ha hecho trascender mis fundadas denun­cias en razón de que los imputados fueron miembros del gobierno y del Poder Judicial, pero a su vez, reafirman mis dichos en cuanto a que las organizaciones de Derechos Humanos, no actúan en defensa del verda­dero pueblo, sino de aquellos que están al margen de la ley.

Habiendo asumido nuevamente Jorge Obeid a la gobernación de Sama Fe, volvió a nombrar al Tte. Cnel. José Bernhardt, ahora la frente de la Sub Secretaria de Emergencias.

Ante comentarios producidos en el portal informativo online Notifé, donde se menciona que Bernhardt revistó en los cuadros de elite ele la inteligencia militar y que su nombre aparece en varios expedientes judi­ciales que investigan la trama represiva en Santa Fe durante los años de plomo, y que a su vez, menciona mi denuncia efectuada a nivel interna­cional, mediante la cuál imputaba a éste de trasladar presos políticos al centro de detención clandestino denominado “La Calamita”, Obeid, movido por intereses que desconozco, salió a darle el espaldarazo a este funcionario y manifestó que también hubo unas denuncias cuando Bernhardt estuvo al frente de la Sub Secretaría de Seguridad, las que fueron desestimadas por no tener fundamento.

Con esta declaración, Obeid pretende confundir a los lectores, hace refe­rencia a que mis denuncias no tenían fundamentos y por eso fueron desesti­madas cuando esta plenamente demostrada la comisión de estos delitos y que

 

la Justicia de Santa Fe, por ser obsecuente al gobierno o por haberse sometido a los aprietes del poder político violando sistemáticamente la ley y utilizando reiteradamente artilugios ilegales, dispuso el archivo de las causas.Pero lo más grave de todo esto es que comenzaron a circular versiones sosteniendo que cuando Bernhardt era Sub Secretario de Seguridad me ofreció la Jefatura de la Unidad Regional II de Rosario. Ante ese ofreci­miento, según las versiones, le respondí que no tenía problemas en acep­tar el cargo, pero que como consecuencia de mi actividad iban a apare­cer diez muertos por día y que por esa respuesta, Bernhardt desistió de mi nombramiento.

Aquí vemos una nueva manera de desacreditarme y hacerme callar. Antes dijeron que era fabulador, loco, drogadicto y alcohólico y con la utilización de procedimientos técnicos logré refutarlos; ahora pretenden hacer creer que el torturador y asesino soy yo, pero a esto también voy a desvirtuarlo: que me indiquen que causas judiciales tuve por haber tor­turado y asesinado.

Nadie me ofreció la Jefatura de Policía de Rosario, es más, nunca tuve una reunión con Bernhardt ni ningún otro funcionario del gobierno. Te­nían plena convicción de que no me sometería ante alguno de sus intere­ses espurios. Este funcionario ya había tenido conmigo varios encontro­nazos de alto calibre y mal puede pensarse que me haya ofrecido esa Jefatura.

Pero esto pasa siempre cuando alguien pretende denunciar los actos ilegales de un gobierno. Además de soportar psicológicamente todos los aprietes, deberá tener la capacidad de digerir todas las infamias que se pretenden hacer caer sobre su persona.

Siempre disentí con el terrorismo de Estado, nunca participé; mi fun­ción dentro de la institución policial fue estar al servicio de la comuni­dad, pero a pesar de ello, al igual que todos los integrantes de la fuerza, he padecido el temor de que mi familia resultara víctima de las acciones de la guerrilla porque colocaban bombas a diestra y siniestra sin importar a quién, pero sus destinatarios tenían que ser militares o policías.

Ignoro verdaderamente cuales son los motivos de la férrea defensa que produce Obeid para salvaguardar la imagen del Sub Secretario

 

Bemhardt, aunque presumo que es porque a éste le debe la vida, pero quiero demostrar como miente Obeid cuando habla de denuncias que fueron archi­vadas por no tener fundamento.En el año 1997, el Comisario Juan José Lobo, por entonces Jefe de la sección de Seguridad Rural del Departamento Rosario, efectuó una de­nuncia penal motivada por las presiones a las que era sometido por el Director de Seguridad Rural de la Provincia, Comisario Mayor Héctor René Molina, quién le exigía crear un sistema de recaudación clandes­tina, es decir, por medio de coimas, y así evitar la clausura de estableci­mientos.

Que habiendo tomado estado público esta denuncia, Bernhardt ma­nifestó ante la prensa que Lobo estaba siendo investigado por hurto de ganado mayor y que se estaban practicando las investigaciones respecti­vas y se instruía sumario con conocimiento e intervención del Juzgado de Instrucción de la 6a Nominación de Rosario.

Poco tiempo después y luego de practicarse diversas investigaciones por parte del juzgado interventor, su titular, la Dra. Raquel Cozgaya, archivó la causa por inexistencia de delito.

Como consecuencia de esta resolución judicial, Lobo hizo declara’ dones a la prensa y manifestó que las imputaciones que se le hicieron en aquella oportunidad fueron producto de un accionar deliberado y doloso que buscó como propósito desacreditarlo y con ello, neutralizar la de­nuncia de corrupción que había impulsado.

Por este motivo, Lobo, hizo otra presentación judicial mediante la cuál imputaba a Bernhardt de la comisión de los delitos de abuso de autori­dad, violación de los deberes de funcionario público y falsa denuncia, solicitando además se profundicen las investigaciones relacionadas a su denuncia con respecto a la recaudación clandestina.

En esta causa, tomaba intervención el Juzgado de Instrucción de la 2- Nominación de Rosario, que estaba a cargo del Dr. Ricardo Miguez, el que en primera instancia había tomado todas las medidas correctas y dispuesto la indagatoria de los imputados, pero sorpresivamente fue renunciado a su cargo de juez.

Consecutivamente con esta renuncia, se produce el nombramiento

 

como juez de la Dra. Alejandra Rodenas y a pesar de que había varios juzga­dos vacantes, se le designa en el Juzgado de Instrucción la 2S Nominación en reemplazo del Dr. Ricardo Miguez, pero esta situación no es obra de la casua­lidad sino de la causalidad.Insólitamente esta jueza dejo dormir esta causa a pesar de estar de­cretada la indagatoria de los acusados y cuando ya había fijado fecha para cumplir la medida, cambia sobre la marcha y decreta falta de mérito para los imputados.

Al correrle vista a la Fiscal interviniente notificándola de su decisión, la Dra. Graciela Argüelles dispone la reconsideración hacia la jueza, pero… (será casualidad? …No apeló la resolución.

Por supuesto pasaron 60 días, esta jueza no realizó ninguna medida procesal o investigativa, y transcurrido ese tiempo, de acuerdo a las nor­mas jurídicas, decretó el sobreseimiento de los imputados.

Guando hablo de causalidad y no de casualidad, me refiero al nom­bramiento y designación de la Dra. Alejandra Rodenas al frente de ese juzgado; no tengo ninguna duda de la intervención del Ministro de Go­bierno Roberto Rosita por la amistad que tenía ésta con Fernando Rosúa, lujo del Ministro, ya que ambos habían integrado el CEIDH (Centro de Listuclios e Investigaciones en Derechos Humanos), que dependía de la cátedra de Filosofía en la carrera de Derecho cuyo titular era hasta su fallecimiento el Dr. Juan Carlos Gardella y que necesariamente iba a favorecer a Bernhardt en la resolución.

Pero ésta no es la única casualidad, Antonio Rodenas, padre de la jueza, durante el proceso militar tenía amistad con Natalio Weinstein, quién lo relacionó con el Coronel Alcides Juvenal Pozzi, por esa época Jefe de Inteligencia del II Cuerpo de Ejercito, quién pujó para que el encargado del Ente Autárquico Mundial 78, Contralmirante Eduardo Lacoste dispusiera la remodelación del estadio del club Rosario Central para ser la Sub Sede Rosario del mundial y a su vez, hacerlo desistir de la compra de un predio ubicado sobre la actual Ruta A012 en jurisdicción de la localidad de Alvear, que ya había sido señado.

Para lograr ese objetivo, Antonio Rodenas tuvo que alquilar una casa

 

ubicada en la zona rural entre Granadero Baigorria e Ibarlucea de propiedad de una persona de apellido Benzadon, lugar donde se instaló el centro de detención denominado “La Calamita”.A ese lugar concurría asiduamente José Bernhardt por entonces Te­niente o Teniente ls del Ejército adscrito al Batallón de Inteligencia 601 y que era a su vez, encargado del traslado de detenidos políticos a ese centro clandestino, donde, según denuncias, eran torturados.

Antonio Rodenas mal puede ignorar esta relación, por cuanto logró que una de sus hijas ingresara a la Secretaría de Acción Social de la Nación que por ese tiempo estaba ubicada en la intersección de las ca­lles Laprida y Rioja de Rosario, donde junto a Carolina de Torres y Susa­na Ludmer trabajaban para los servicios de inteligencia de la Marina a cargo del Vicealmirante Carpintero.

En su momento, el Comisario Lobo, efectuó una presentación por ante el Juzgado de Instrucción de la 22 Nominación a cargo de la Drn. Alejan­dra Rodenas y mediante escrito solicitó se excusara de seguir intervi­niendo en la causa. En esa oportunidad Lobo invocó como causal todas estas consideraciones, pero la jueza al tener que resolver, expresó que no hacía lugar al pedido en razón de haber sido presentado extemporáneamente, aunque no hizo ningún comentario sobre esta pre­sentación y las causales. Se mantuvo en silencio, asistiendo todo lo que se mencionaba en el escrito y con ello confirmando su veracidad.

Como consecuencia de la imputación falsa que había efectuado Bernhardt contra la persona del Comisario Juan José Lobo, este le ini­ció una querella criminal por calumnias e injurias en la que tomó inter­vención el Juzgado Correccional de la 10a Nominación a cargo del Dr. Daniel Fernando Acosta, quién como primera medida le corrió vista de la causa a Bernhardt quién compareció con patrocinio letrado y se alla­nó a la competencia de este tribunal.

Transcurrieron algunos meses y llegó al juzgado interventor un exhor­to proveniente del Juzgado Correccional de la 7a Nominación de la ciu­dad de Santa Fe a cargo del Dr. Raúl Mario Candiotti por el cual se solicitaba al juez Acosta se declare incompetente, aduciendo que las pre­suntas imputaciones de Bernhardt fueron producidas mediante un acto

 

de gobierno y que por estar la sede del gobierno provincial en esa ciudad, motivaba la causal de inhibición.Lejos de acatar este pedido que a todas luces había sido pergeñado por el poder político con la intención de lograr otro fallo impune, el juez Acosta se mantuvo firme en su intención de intervenir, por lo cual se planteó un problema de competencia cuya dilucidación se tenía que re­solver con la intervención de la Corte Suprema de Justicia de la Provin­cia de Santa Fe.

¿Saben cuanto tiempo demoró la Corte Suprema para determinar la competencia que finalmente recayó en el Juzgado de Rosario? Cuatro años. Bxplíquenme si esta demora injustificada no transforma el accio­nar de la Corte en retardo de justicia.

Por este accionar doloso de la Corte Suprema y porque ahora Jorge Obeid está nuevamente en el poder, seguramente este hecho quede en la nada.

Me compadezco de Lobo pues tendrá que seguir soportando una tras otra las injusticias de la justicia como las soporto yo, esperando que algu­na vez habrá justicia para todos y que no esté al servicio de los intereses espurios de los gobernantes.